Esquema Tema 1

Aquí os dejo el enlace al esquema del tema 1; espero que os sirva como guía para vuestro trabajo personal. Un saludo: Gonzalo

7.3 Renacimiento en España

Arquitectura renacentista española

Introducción

El siglo XVI, que coincidirá con el final del reinado de lo Reyes Católicos, los reinados de Carlos I (1516-56) y de Felipe II (1556-98), marcará la expansión del Renacimiento por España, facilitado por Las constantes relaciones con Italia desde la Edad Media, la presencia de artistas italianos en la península ibérica y la formación Italiana de los arquitectos españoles.
 
El Renacimiento en España se caracteriza por la poca influencia clasicista, al contrario que en Italia; estuvo mediatizado por la tradición gótica y el mecenazgo de la Iglesia que impidió una visión más humanista.

En la primera mitad del siglo este nuevo estilo tuvo que luchar contra el gótico y el mudéjar que se resistían a desaparecer. Tanto es así que, al principio, en muchas construcciones conviven estructuras góticas con decoración renacentista. Según vaya avanzando el siglo dejará paso a un clasicismo más acorde con las modas del momento.

Plateresco (1500-1530)

El Plateresco (1500-1530) es un estilo que hace de puente entre las últimas realizaciones góticas hasta la consolidación de las formas renacentistas.
Las estructuras de los edificios y su configuración espacial seguirán siendo góticas, mientras que el nuevo lenguaje se manifestará en las fachadas que se estructuran en forma de retablo y se caracterizan por una decoración prolífica a base de medallones, elementos heráldicos o grutescos, candelabros o columnas abalaustradas.
 
Uno de los primeros arquitectos renacentistas es Lorenzo Vázquez quien trabajó para la familia Mendoza. Es el autor del Colegio de Santa Cruz de Valladolid, en cuya fachada ensaya el lenguaje renacentista organizándola como un arco de triunfo y utilizando los sillares almohadillados.
Salamanca será la gran capital del plateresco. La obra cumbre del plateresco salmantino es la fachada de la universidad de Salamanca, concebida como un retablo, consta de tres pisos, cinco calles y dos puertas de ingreso y destaca su decoración a base de medallones, escudos y elementos vegetales. Aunque de autor desconocido se especula que podría ser obra de Juan de Álava, autor también de la fachada de la iglesia de San Esteban en la misma ciudad.
En Burgos trabaja Diego de Siloé, hijo del escultor Gil de Siloé, que realizará la Escalera Dorada de la catedral para solventar la diferencia de altura existente entre el crucero y la puerta externa del mismo. Su organización recuerda a la de Miguel Ángel para la biblioteca laurenciana: el tramo central de la escalera se bifurca y se vuelve a unir en la parte superior. Está decorada con grutescos y medallones.
Fachada Universidad de Salamanca. Escalera Dorada catedral de Burgos (Diego de Siloé).
Fachada Universidad de Salamanca. Escalera Dorada catedral de Burgos (Diego de Siloé).

Purismo (1527-1563)

Con el paso de las décadas, la influencia del Gótico fue desapareciendo. Durante el reinado del emperador Carlos V el arte se inclinó hacia gustos más clásicos debido a la mayor influencia italiana. Se utilizan bóvedas de cañón con casetones y cúpulas y arcos de medio punto. Disminuye hasta eliminarla la decoración típica del plateresco. Se trata de una arquitectura más sobria.
Se imponen los edificios de aspecto más sereno, armónico y equilibrado. Algunos arquitectos consiguen reciclar su producción tardo-gótica para iniciarse en este nuevo estilo: Tal es el caso de Diego de Siloé que trabaja en la catedral de Granada o Rodrígo Gil de Hontañón autor de la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares.
Pero el más decididamente clásico de los arquitectos españoles de este periodo será Pedro Machuca autor del Palacio de Carlos V en la Alhambra, obra cumbre del clasicismo en España. Es un palacio de planta cuadrada con un gran patio circular en el centro. En el exterior emplea sillares almohadillados y utiliza para la decoración de sus fachadas columnas adosadas y pilastras de inspiración clásica, así como relieves alusivos a las batallas del emperador. 
Pedro Machuca. Palacio de Carlos V en la Alhambra
Pedro Machuca. Palacio de Carlos V en la Alhambra

Estilo Herreriano

Con la subida al trono de Felipe II, el Clasicismo se implanta oficialmente como un vehículo de propaganda imperial. La arquitectura olvida lo decorativo y triunfa lo arquitectónico y lo sobrio.
La obra cumbre es el monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial (1563) iniciado por Juan Bautista de Toledo (formado en Italia y fallecido en 1567) y construido por Juan de Herrera, discípulo del anterior. Este arquitecto es el creador de un nuevo estilo, el estilo herreriano, que se caracteriza por la ausencia decorativa, la búsqueda de proporciones matemáticas entre los elementos constructivos, los volúmenes cúbicos, el empleo del orden gigante, el predominio de las líneas horizontales y cubiertas exteriores de pizarra.
El Escorial  es un conjunto monacal, palacio y templo. Se concibió como una gran espacio rectangular articulado por diversos patios de distintas dimensiones (patio de los reyes, patio de los evangelistas,...) , que iban ordenando sus funciones, y centrado por el eje de la basílica y su atrio, que definía su entrada principal. Uno de sus rasgos es la austeridad clasicista que impregna todo el edificio, despojando a la piedra de todo ornamento. Busca así, la esencia de la arquitectura potenciando al máximo su monumentalidad y grandeza de la construcción.
Por otra parte, su concepción como una suma de partes que reúne una serie de elementos dispares le confiere un carácter manierista.
El monasterio del Escorial será la construcción de referencia para muchos arquitectos españoles posteriores y su influencia puede verse en edificios barrocos de la siguiente centuria.
Juan de Herrera. Monasterio del Escorial
Juan de Herrera. Monasterio del Escorial

8. Barroco italiano



Arquitectura barroca italiana
Introducción
Barroco es el término que da nombre a la corriente artística que se desarrolla tras el Renacimiento, durante el siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII. El Barroco nace en Italia y se extiende por muchos países europeos como Francia, España y Alemania.
 
Es un arte creado al servicio de los grandes poderes del momento: la Iglesia católica -cuestionada por los protestante- y las monarquías absolutas, que pretenden servirse de él para exaltar su autoridad, y asegurarse la obediencia de sus súbditos y fieles respectivamente.
 
Como arte propagandístico, empleará a menudo recursos de gran teatralidad con el objetivo de atraer y deslumbrar al que lo contempla.
 
Frente a la serenidad clásica racional del renacimiento, el barroco opta por el mundo en movimiento y agitado de los sentidos. Por lo tanto, la tendencia del barroco es la exageración y la ostentación. 
Características
Aparece un repertorio de infinitas curvas: elipses, parábolas, espirales... que sustituyen a la obra equilibrada y racional del Renacimiento; ahora las columnas salomónicas se retuercen, los frontones son curvos y mixtilíneos. Los muros se curvan a la búsqueda de efectos luminosos:
  • Siguen utilizándose la planta basilical y central pero con predominio ahora de la línea curva: plantas elípticas, circulares y mixtas.
  • Se siguen utilizando el arco de medio punto y las bóvedas de cañón, pero se experimenta también con bóvedas estrelladas y se multiplican las cúpulas exteriores.
  • La cúpula, uno de los máximos logros del renacimiento, seguirá usándose en su apariencia externa, pero en su interior quedará oculta su superficie semiesférica pura, decoradas con cielos pintados plagados de figuras que parecen ascender al infinito
  • Las fachadas de las iglesias se van haciendo más movidas y ricas en claroscuro, fachadas cóncavas y convexas, que se relacionan con el espacio urbano; se llenan de esculturas; las columnas se desprenden del muro y el efecto en general es de mayor riqueza y movimiento.
  • En los interiores la escultura y la pintura se aliarán con la arquitectura creando un todo, en el que la percepción visual no sabrá distinguir donde empieza lo uno y dónde termina lo otro.